Zalacaín: El retorno de un grande

Zalacaín: El retorno de un grande

Zalacaín, el legendario restaurante madrileño se ha renovado por completo en su 45 aniversario. Abrió sus puertas en 1973. Catorce año después, en 1987, fue el primer restaurante español que obtuvo las tres estrellas Michelin. El restaurante ha dado un giro de 180 grados para renovarse por completo.

Carmelo Pérez es, desde hace ya doce años, el director del local: «Zalacaín es una gran casa, una escuela de gastronomía». Tras cuatro meses de reforma, el restaurante se abre al jardín y cuenta con grandes ventanales por donde entra luz a raudales. Paredes cubiertas por telas en ocre, mesas amplias tocadas con manteles de lino blanco y un resplandeciente suelo gris. Adiós al color salmón de la época anterior. En cuanto a los salones, se mantienen los tres que había y el privado. La remodelación y el diseño corrieron a cargo de la arquitecta Raquel Castellanos.

El nuevo chef ejecutivo, Julio Miralles, vuelve a la casa donde desempeñó su primer trabajo, pues estuvo a las órdenes de Benjamín Urdiaín hace 23 años: «Sin perder la cabeza, quiero actualizar todo un pelín para que el cliente de siempre no se sienta extraño y acoja lo nuevo con ganas. No hago cocina fusión, sino una culinaria cosmopolita, elegante, estética y delicada«.

Algunos de sus platos estrella son la crema de calabaza con encurtidos de crucíferos (coliflor), el pichón con salsa de regaliz, el salmonete con crema de puerro asado, los spätzle de albahaca y el bizcocho de chocolate con espuma de regaliz. Los platos icónicos del restaurante se mantienen: el Pequeño búcaro Don Pío (huevos de codorniz con salmón ahumado o caviar), homenaje a Pío Baroja, autor de Zalacaín el aventurero; el Bacalao Tellagorri, las manitas de cerdo rellenas de carne de cordero a la mostaza y la lubina a los dos vinos. Todo sensacional.

Zalacaín: El retorno de un grande

Zalacaín cumple 45 años y regresa a escena más joven que nunca.

 

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