¿Tu rebozado es perfecto o cometes errores?

 

¿Tu rebozado es perfecto o cometes errores?. Rebozar implicar bañar en huevo batido y harina (u otros ingredientes, como la miel o el pan) un alimento que posteriormente se va a freír.

Aunque el rebozado no es la forma más saludable de disfrutar de pescados, carnes y vegetales, lo cierto es que la deliciosa capa crujiente que se forma al pasar por harina y huevo un alimento (y después cualquier ingrediente que se le ocurra la cocinero, ya sea sea miel, frutos secos molidos o pan rallado) hace las delicias de cualquiera. Sin embargo, esta técnica a la que le sacaron tanto partido nuestras abuelas no es tan fácil como pueda parecer: hay que entender cada paso (e intentar no quemarse con el aceite) y llevarlo a cabo con corrección para disfrutar de un rebozado de 10.

Claves para conseguir un rebozado perfecto

  • Tamizar la harina. Al pasar la harina por un colador especial para tamizar se consigue que las partes gruesas desaparezcan y que el producto final sea mucho más fino. De esta manera, es más difícil que aparezcan grumos y que el rebozado quede excesivamente grueso.
  • Enharinar en un cuenco hondo. Aunque ahorrar en la cocina (y evitar los desperdicios) es necesario, si se quiere conseguir un rebozado perfecto hay que ser generoso con la cantidad de harina que se emplea. Así, es importante realizar este paso en un cuenco profundo que permita sumergir el alimento y cubrirlo por completo: es la mejor manera de asegurarse que no queda ni un trozo sin harina.
  • Sacudir el exceso de harina. Antes de sumergir el producto enharinado en el huevo batido, es recomendable sacudirlo para quitar los cúmulos de harina en la corteza. No hay que olvidar que si estos permanecen, cuando se fría se convertirán en bolas de masa poco agradables en su paso por boca.
  • Sumergir por completo en huevo. Es importante que la cantidad de huevo batido sea suficiente para sumergir por completo los ingredientes, pues cuanto mejor bañados estén mejor mejor será la capa que los recubra.
  • Aceite de calidad, el mejor es el de oliva, y a la temperatura correcta. A pesar de que nuestra dieta es la mediterránea, no sabemos cocinar bien con aceite de oliva, ya que a menudo lo evitamos para freír cuando es el más indicado para hacerlo. Para un rebozado de diez hay que escogerlo y calentarlo hasta los 160º aproximadamente para conseguir que coja el punto de dorado ideal.
  • La fritura, de una en una. Aunque una vez caliente el aceite, las prisas por acabar pueden empujar volcar todos los ingredientes a la vez, lo mejor es freír poco a poco para evitar que se enfríe el líquido y la masa quede por tanto blanda y grasienta. Después, hay que poner a escurrir los alimentos sobre papel de cocina y disfrutar mientras estén calientes.

¿Tu rebozado es perfecto o cometes errores?

¡Solo así conseguirás un rebozado perfecto!!!

Foto: La Senda Zaragoza

Heraldo.es

 

Escribe un comentario

Colaboradores