¿Tiras el líquido de las conservas?

¿Tiras el líquido de las conservas?

¿Tiras el líquido de las conservas?

Cuando abrimos una lata de conservas muchas personas optamos por tirar el líquido que viene con el producto. Muchas veces, por desconocimiento, se piensa que no es apto para el consumo, pero en realidad no representan riesgo alguno para la salud, no son nocivos. Eroski Consumer nos explica cuáles son los tipos de líquido más usados de las conservas.

Muchas veces lo  tiramos, cuando lo cierto es que aportan sabor al plato. En las conservas de verduras, el agua que se obtiene procede de la cocción, por lo tanto, el líquido contiene las vitaminas y minerales de las verduras y legumbres. En las conservas Algunos de los líquidos usados en las conservas o semiconservas son el almíbar, jugos de fruta, vinagre o limón, agua con sal, jarabes o aceites. También se les pueden añadir especias, si lo que se quiere es dar un toque al producto final. Según el Real Decreto 2420/1978, los productos inmersos en un líquido de cobertura, como aceite o almíbar, deben indicar en la etiqueta el peso neto y el peso escurrido.

En el caso de las legumbres como los garbanzos, el líquido adopta una apariencia gelatinosa que responde a la unión del agua usada para la conserva con el almidón que suelta la legumbre durante el proceso de cocción. Pese a la apariencia, no es necesario desechar este líquido porque, desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, no supone ningún riesgo ni es nocivo; más bien aporta mayor sabor al plato.

En el caso de las conservas de verduras, algunas pueden llevar conservantes como cloruro sódico (aunque no todas), totalmente inocuo, aunque sí que aporta un plus de sal al plato. Para saber si llevan o no un determinado conservante bastará con leer la etiqueta, donde debe aparecer la lista de ingredientes que se han utilizado para la cocción de la conserva.

También se suele emplear escabeche para hortalizas y algunos cárnicos; salmuera para hortalizas; o vinagre también para hortalizas y algunos cárnicos. La adición de cualquiera de estos líquidos tiene varios objetivos: contribuir a mejorar la conservación del alimento y el sabor; actuar como medio de distribución en el caso de que se añadan otros componentes como especias; y desplazar el aire del interior del envase.

¿Tiras el líquido de las conservas?

¡Ahora ya sabes que hacer con el líquido!!!

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