Nuevas etiquetas alimentarias: caducidad, origen, alérgenos y lo qué percibe el consumidor

Nuevas etiquetas alimentarias

Nuevas etiquetas alimentarias: caducidad, origen, alérgenos y lo qué percibe el consumidor

El 90% de los consumidores leen las etiquetas de los alimentos en el momento de la compra. El 65% afirman leerlas siempre y otro 25% dependiendo del producto (primera vez que se compra, producto novedoso, según tipología de alimento –lácteo, infantil, cárnico, producto preparado,…).

Estos son los resultados que se desprenden de un estudio elaborado por Consumolab y presentado hoy sobre la percepción que tiene el consumidor respecto al etiquetado de los alimentos. Aunque yo no estoy muy convencido de esos porcentajes ya que solo hay que observar a los clientes de los supermercados y comprobar que casi nadie lee las etiquetas. Es mi opinión claro está.

El estudio indica además que la información en la que más se fijan los consumidores es la fecha de caducidad o consumo preferente, los ingredientes y la información nutricional.

En los consumidores encuestados que indican que su alimentación está condicionada por algún factor (enfermedad, alergias, dieta,…) la etiqueta se lee en el 100% de los casos.

En lo que menos se fijan cuando leen las etiquetas son el país de origen, el fabricante o los alérgenos. Sin embargo, esto cambia en el perfil de consumidores que señala que su alimentación está condicionada por algún factor.

Para el 14% de los encuestados los alérgenos ocupan el cuarto puesto en su prioridad de lectura e información.

¿Se entienden las etiquetas?

Según los consumidores encuestados, los productos que tienen en el etiquetado una información más clara son los lácteos (para el 28% de los encuestados), panadería, bollería y repostería (18%), así como zumos y mermeladas (18%).

En cambio, las bebidas refrescantes (23%), los productos dietéticos (20%), la carne y pescado fresco (20%) son los que resultan más difíciles de entender. Un 60% dice no poder leer bien la información.

El 59% consideran que la letra es muy pequeña, el 19% que la letras están muy juntas, mientras que para el 15% no se resalta el color de la letra.

Elementos relevantes en la etiqueta

El 82% de los consumidores afirman que sí saben lo que son los alérgenos y un 70% consideran que no están bien identificados en la etiqueta. Sin embargo, en el 86% de los consumidores encuestados es el elemento que menos se lee de la información contenida en la etiqueta.

Los ingredientes son el segundo elemento más leído de la etiqueta y un 38% de los consumidores encuestados reconoce que no entiende la lista de ingredientes.

Un 75% de los consumidores consideran que el origen de los productos de alimentación no está claramente indicado en la etiqueta. Para el 27% de los consumidores, en productos como la carne y el pescado fresco la información sobre el país de origen debería estar claramente identificada.

En relación a la información nutricional, las calorías (13%), los azúcares (12%), las grasas saturadas (12%) y los hidratos de carbono (11%) son los elementos que los consumidores identifican más. La sal queda relegada a un 8%.

En cuanto al reconocimiento de los logos de alimentación que aparecen en el etiquetado, un 94% de los consumidores reconocen el logo “sin gluten” y un 87% reconoce el de “alimentos alérgenos”. Un 24% de los consumidores no saben reconocer los logos de “Punto Verde” y “Producto Ecológico”.

Por ultimo, un 62% de los consumidores considera que el producto cumple la información que se indica en su etiquetado y ven satisfechas sus expectativas. Mientras, para un 38% no quedan satisfechas.

Las cualidades/beneficios del producto (reclamos del tipo “rico en”, “bajo en” o “alto contenido en”) y los aspectos sensoriales son los principales aspectos a mejorar, en un 60 y un 38% respectivamente.

Recomendaciones finales

Ante los resultados del informe, se evidencia que:

1.Etiquetar no es algo baladí. La información de la etiqueta condiciona la acción de compra y las expectativas puestas en el producto por el consumidor. Consumolab y AINIA recomiendan a las empresas que se apoyen en expertos.

2.Hay que convertir al consumidor en el protagonista. Las empresas deberían preguntar a sus propios consumidores si entienden la información que contienen las etiquetas de sus productos.

3.Las etiquetas claras, sencillas y limpias son elementos que favorecen la compra del producto.

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Vía: Club Darwin

 

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