Los romanos ya comían flores en tortilla

 

La zaragozana Cristina Moliner ha obtenido la puntuación máxima en su tesis doctoral sobre flores comestibles, a las que augura un importante futuro en restaurantes y hogares españoles. Los romanos ya comían flores en tortilla 

¿De qué forma se pueden comer? ¿Con qué maridan?

Lo más común es la ensalada, las salsas, pero también en postres azucarados o en bebidas. En San Sebastián tuve la oportunidad de probar en una tapa la llamada flor eléctrica, que hace salivar, da pequeñas descargas en la lengua como si se estuviesen comiendo ‘peta zetas’ y potencia algunos sabores.

Cristina Moliner es doctora en Farmacia por la Universidad San Jorge con la tesis ‘Caracterización actividad biológica de las flores comestibles’. En ella aborda las propiedades de varios extractos florales y su bioactividad, es decir, los beneficios que aportan desde su ingesta a nivel antioxidante, neuroprotector y antimicrobiano.

¿Qué aportan a nivel nutricional y para la salud?

Muchísimas cosas. Mi investigación se ha centrado en su bioactividad y en los efectos antioxidantes y antimicrobianos. Pero, por citar un ejemplo, la base del tratamiento del alzheimer se extrae de una flor.

¿Ha puesto el ojo en los brotes aragoneses?

La flor de borraja tiene un gran potencial neuroprotector y la de la cebolla de Fuentes, unas propiedades antimicrobianas muy buenas con potencial para seguir siendo investigadas. Pero mi trabajo se ha centrado en otras flores, como el tagete y el pensamiento.

¿Una flor se come tal y como sale de la tierra?

En ocasiones se comen crudas; y en otros casos, cocinadas. Pero su consumo no es algo moderno, los romanos ya comían flores de lavanda y rosas en tortillas y en la Inglaterra victoriana se alcanzó el pico de su uso en la gastronomía, sobre todo en forma de salsas. Pronto serán un ingrediente habitual en las mesas de todo el mundo. Si hasta ahora no se han popularizado es por su rápida caducidad.

Es un alimento con futuro, también en la alta cocina. Muchos restaurantes de nivel la incluyen en sus recetas. Esas tendencias luego acaban bajando al lineal de los supermercados. Mercadona ha empezado a comercializar hace nada una ensalada de flores. También hay una empresa zaragozana, Innoflower, que me proporcionó un amplio catálogo de flores y lleva tiempo comercializándolas.

¿Y cabe la posibilidad de procesarlas?

Claro, sobre todo desde la perspectiva de algo tan en boga como los superalimentos. Se pueden hacer productos funcionales con unas características nutricionales muy buenas, complementos alimenticios para deportistas…

Los romanos ya comían flores en tortilla

Flores comestibles

Foto: Innoflower

Vía: heraldo.es

 

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