Lo que te interesa y mucho saber sobre el azúcar

Lo que te interesa y mucho saber sobre el azúcar

¡ALERTA!!! Hay que retirar los refrescos de la mesa, también la bollería industrial de los desayunos o lo vamos a lamentar. Su consumo ya es la primera polémica alimenticia global de nuestro siglo. Se suele hablar de su poder adictivo, porque el chute de dopamina desencadena cierto «efecto dominó». Aunque el placer que sentimos es real, se trata de una respuesta engañosa que conlleva otra más peligrosa: pensar que necesitamos más azúcar.

No es una sustancia legal (por ahora) y se limita a endulzarnos la vida bajo la coartada de avivar nuestra caldera energética. Pero el azúcar está bajo sospecha. El debate sobre la conveniencia de su consumo no es nuevo, pero nunca fue tan enconado en todo el mundo. Desde sus trincheras, industria y comunidad científica jalean pros y contras innegociables. Economía. Publicidad. Medio ambiente. Salud. Política. Nada escapa a su influencia porque, además, la invasión azucarada es casi invisible. Al final, el equilibrio y el sentido común definirán la dieta que deba combatir la gran pandemia del siglo XXI: la obsesidad y la diabetes.

El azúcar nos gusta demasiado. Ese es el problema. «¡Anda, los donuts!» tiene cierto lado oscuro. El consumo de azúcar se disparó en todo el mundo durante las décadas pasadas y las consecuencias están ahora a la vista: sobrepeso y otras tantas complicaciones metabólicas. La OMS, más polemista que Piqué dando un pregón, recomienda no consumir más de 25 gramos diarios (unas seis cucharillas de café) y no sobrepasar el 5% de la energía ingerida a partir de azúcares libres (los que se añaden en producción y no están dentro del alimento).

Algunas administraciones están empezando a gravar productos azucarados para salvaguardar la salud de sus ciudadanos, en un movimiento sin precedentes. 

Algo de ciencia: de la molécula al cerebro

La glucosa es el combustible cerebral. Esto lleva a que los defensores del azúcar sostengan que el gusto por lo dulce es innato, y que eliminarlo produce cuadros de ansiedad y desánimo. Sin embargo, los nutricionistas alertan de que esta fuente de energía no tiene por qué llegar a través de la sacarosa (azúcar blanco de mesa). Por tanto, ¿necesitamos azúcar (refinado) para vivir? «No», resuelve tajante Aitor Sánchez. «Se responde con la pregunta contraria. Si el azúcar fuera imprescindible, ¿qué hacía el ser humano antes de que se refinase el azúcar de caña y la remolacha? Hipótesis refutada». El azúcar activa las papilas del sabor dulce y éstas envían una señal al cerebro que la reparte por la corteza. Suena entonces la alarma entre los receptores de dopamina del sistema de recompensas responsable de demandar más azúcar. Tocar demasiado esa campana puede elevar nuestro listón de tolerancia y, en definitiva, llevarnos a perder el control.

Los nuevos edulcorantes sin calorías pasan a ser la próxima panacea, mientras se abre un nicho para los refrescos naturales y artesanales, despojados del «maquillaje de las bebidas», como califica al azúcar Pepe Orts, mixólogo experto en botánicos. La patronal europea de bebidas refrescantes anuncia un nuevo compromiso para 2020: reducir un 22% de azúcar. Por su parte, Anfabra (Asociación de Bebidas Refrescantes) confirma que España ya ha superado esa cifra.

Lo que te interesa y mucho saber sobre el azúcar

Vía: GQ

 

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