Hoteles sin armarios, maletas inteligentes y muy poca ropa

 

Las nuevas generaciones han cambiado los viajes tal y como los conoces. Hacer turismo, las guías de viaje o llevar la maleta cargada de ropa son hábitos del pasado.

El nuevo viajero busca experiencias, insights en tiempo real y destinos en los que pueda incorporar prendas-recuerdo a su armario. Así es la nueva tendencia en viajes. Hoteles sin armarios

Hoteles sin armarios

Son la generación que ha salido del armario con más rapidez y facilidad en lo social y en lo sexual. Pero su fobia al “closet” la trasladan también a su forma de viajar. Un informe sobre hábitos viajeros a nivel internacional ha revelado que los millennials viajan sin deshacer la maleta. No usan los armarios de los hoteles, por lo que muchas cadenas están planteado en sus nuevas aperturas habitaciones con espacios de almacenaje abierto. Para ellos se ha pensado, al milímetro, el hotel Made, en NY.

Exploradores 2.0

Una guía de viajes en papel es para un millennial un objeto de museo. No sólo por el soporte en sí (que también), sino porque su contenido probablemente se haya quedado obsoleto antes de que la guía se publicara. ¡Online, por favor! Y con alertas de actualización. Si no, no es útil.

Y en cuanto a los planes y recorridos para hacer, siempre les encontrarás lejos de las hordas de turistas. El millennial se considera un viajero que busca rincones por descubrir, alejados de las rutas comerciales. ¿Qué sentido tiene viajar si no encuentras lugares que tu móvil con cámara dual sea el primero en captar?

Viajar con lo mínimo para comprar en destino

¿Facturar, recorrer el planeta cargados con pesadas maletas, arriesgarse a que tu equipaje se quede en el camino? Los millennials parecen tenerlo claro.

Hay que viajar con lo puesto para volver con las dos piezas que ya permiten en cabina todas las aerolíneas llenas de prendas y zapatillas de marcas locales. Y si las han encontrado en un street market de un barrio emergente, mejor que mejor. Porque si hay algo que un millennial valora es la originalidad y las marcas fuera del circuito mainstream.

La maleta inteligente

La gran tendencia en equipaje: maletas que sirven para mucho más que trasportar nuestras pertenencias. Esto sí que es un buen ejemplo de adaptación al cambio. Modelos como el Seth Troxler, de la firma Horizn Studios, incorporan ya cargador de móvil, entre otras soluciones.

Peor suerte corrieron los modelos de la firma Bluesmart. Su Series 2 con cargador, geolocalización, sensor de peso y candado digital con apertura por Smartphone pasó a mejor vida por tener baterías no removibles. Cosas de la seguridad aérea… Pero el equipaje inteligente llega para quedarse y es el fin de la maleta analógica. Algo así como el “video killed the radio star” de los ´80.

Econsciencia: be green my friend

La generación 2000 hace gala de unos valores que defienden a golpe de post en sus redes sociales. Es lógico si tenemos en cuenta que son hijos del cambio climático y de la crisis estructural del capitalismo. De ahí que integren y defiendan aspectos como la ecología, la sostenibilidad o el respeto por los animales.

Gracias a ellos ha tomado fuera una corriente viajera a favor de los eco-hoteles, de eliminar la huella de carbón y de recorrer el mundo de forma sostenible. También son muy millennial los planes de inmersión cultural que permiten poner en valor la riqueza local de destinos olvidados por los grandes touroperadores. Un buen ejemplo de resort sin huella de carbono es el LUX* Belle Mare, en Isla Mauricio.

Hoteles sin armarios, maletas inteligentes y muy poca ropa

Vía: GQ

 

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