El menú del día está desapareciendo

 

El menú del día está desapareciendo. Esto del menú del día fue una opción gastronómica preconstitucional, porque fue el Ministerio de Información y Turismo de Franco, con el impulso de don Manuel Fraga Iribarne, ministro de turismo por aquel entonces, el que, allá por los años 60 impuso el “menú turístico”, origen del menú del día.

Podemos decir que el menú del día había nacido un mes de agosto de 1964 en plena época de Franco. El menú del día era una oferta obligatoria en todos los restaurantes, mesones o casas de comidas de entonces.

Todo local que sirviera comidas y bebidas estaba obligado a ofrecer un “menú turístico” compuesto por:

  • Primer plato: entremeses, sopa, cremas, verduras, o similar.
  • Segundo plato: pescado, carne o huevos con su correspondiente guarnición.
  • Postre: fruta, dulces (natillas, flan, arroz con leche) o queso.
  • Pan.
  • Bebida: un cuarto de litro de vino, sangría, cerveza o similar por comensal.

Los restaurantes estaban obligados a incluir el menú en la carta y fijar los precios máximos, que variaban según la categoría del restaurante: los de lujo (250 pesetas el menú), los de primera (175), de segunda (140), de tercera (90) o de cuarta (50 pesetas).

La fórmula gastronómica del menú turístico o del día de España, ejemplo para muchos países que lo adoptaron, no atraviesa sus mejores días.

Hay pocas cosas tan nuestras, tan españolas, (inventamos el Menú de Día), como sentarte en un restaurante de los de toda la vida y pedir el menú del día. Por desgracia, esa tendencia está en decadencia y camino de desaparecer y todo por culpa del corona virus.

La maldita pandemia ha herido seriamente al restaurante de toda la vida, el que gracias al comensal del mediodía aún sobrevive. El menú del día congrega a todo tipo de curritos, trabajadores de la construcción, oficinistas, abogados, etc. Ahora, una parte de sus parroquianos, la de los oficinistas, teletrabaja, cuando no tiene media jornada o algún otro arreglo laboral de excepción. Los albañiles no pueden trabajar desde casa, pero apenas cubren las bajas que la deserción de aquellos ha dejado en las cuentas de los hosteleros. Los turistas, además, han desaparecido. De hecho, la especie del trabajador ha sufrido bajas severas: despedidos que pasan a engrosar las filas del paro, jubilaciones anticipadas. El menú del día está en serio peligro.

El teletrabajo está vaciando los restaurantes. ¡que pena!. La cultura laboral está cambiando, y los lapsos de dos horas para comer tienen menos sentido en busca de la conciliación. El comercio tradicional, que cierra a mediodía, está desapareciendo, y los oficinistas tiran hoy de tupper, que calientan en el microondas.

Por cada ‘Casa Pepe’ que cierra, se abre un kebab, una hamburguesería o una franquicia. Un sitio de pokes o un bar de ramen y otras cocinas exóticas-

El menú del día está desapareciendo

 

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