El chocolate caliente a la taza perfecto

 

El chocolate caliente aporta unas 100 calorías, es bueno para el estado de ánimo, puede endulzar incluso el frío amargo del invierno y, además, tiene una historia extraordinaria. El chocolate caliente a la taza perfecto

La receta del chocolate caliente original es la de los antiguos mayas: una mezcla de cacao, agua, vino y varios tipos de especias. Los españoles comenzamos pronto a calentar esa mezcla y a endulzarla con azúcar, que importaron de las colonias después de introducir el cultivo de caña de azúcar en el extranjero. La disponibilidad de azúcar, cacao y café dio un importante impulso al arte culinario, permitiendo el nacimiento de la pastelería europea como arte. Pero fueron los británicos los que tuvieron la brillante idea de sustituir el agua por leche y consumir el “chocolate caliente” después del almuerzo.

La receta

Ingredientes:

  • 300ml de leche entera
  • 50 gramos de chocolate negro
  • 60 gramos de cacao en polvo amargo
  • 15 gramos de fécula de patata
  • 15 gramos de almidón de maíz

Elaboración:

Partimos el chocolate en trozos y derretimos al baño maría o en el microondas. Mientras se derrite, combinamos la leche fría con la fécula de patata, el almidón de maíz y el cacao en polvo. Remover para disolver bien los ingredientes y evitar grumos.

Ponemos la mezcla resultante al fuego y llevamos casi a ebullición, seguido añadimos el chocolate derretido y removemos continuamente con una cuchara de madera hasta conseguir la consistencia deseada. Debemos servirlo caliente, en una taza y, eventualmente, aromatizado al gusto: con la clásica nata (preferiblemente servida al momento), con un espolvoreado de chile picante o canela en polvo. Feliz invierno.

P.D.: Un chocolate caliente a la taza es un placer pleno y sencillo, pero todavía puede mejorar si se combina con galletas de canela, krumiri o lenguas de gato, con churros, cáscaras de naranja confitadas, o granos de fruta seca que se distribuyen sobre la superficie del chocolate.

También están los que añaden ron (según la receta, la dosis perfecta serían 10 ml) para un resultado aromático muy vigorizante. En Alemania, en cambio, es habitual añadir una pizca de sal y una pizca de cardamomo en polvo por cada taza al comienzo de la cocción, con el fin de ampliar así los aromas del chocolate negro.

El chocolate caliente a la taza perfecto

Foto: Pixabay

GQ

 

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