Croquetas perfectas y errores que no debes cometer

 

La croqueta llegó a España a finales del siglo XIX. Este aperitivo tan popular surgió en Francia de la mano de un aristócrata llamado Louis de Bechamel, que era el encargado de la cocina del rey Luis XIV. Pero no fue hasta 1817, cuando el cocinero Antoine Cámere, sirvió en una cena para el archiduque de Rusia unas croquettes a la royale. Este chef francés tuvo la brillante idea de recubrir la bechamel de una capa crujiente. Croquetas perfectas y errores que no debes cometer

Hoy vamos a conocer los errores que no debes cometer para conseguir unas croquetas perfectas.

Una buena bechamel es importante

Preparar una bechamel sin grumos y sabrosa está al alcance de cualquiera. Eso sí, requiere de paciencia y buena mano, pues el secreto de esta salsa está en las vueltas que se le da. Además, en el caso de las croquetas es fundamental que no nos quede blanda ni dura, sino cremosa y consistente; y lo lograremos respetando las cantidades de harina y leche. No obstante, es importante tener en cuenta que, dependiendo del sabor del relleno (jamón, bacalao, pollo, queso…), la bechamel tendrá que ser más clara o espesa y, en función de la mezcla, rectificar hasta lograr el resultado adecuado.

Respetar los tiempos

Las croquetas, deben hacerse siempre en dos tiempos, ya que si no dejamos reposar el relleno y enfriarse, será imposible que podamos darles la forma deseada sin que se nos peguen a las manos. Lo mejor es que estén al menos 12 horas en la nevera.

Un rebozado de mala calidad es fatal

Aunque pueda parecer que con huevo y pan rallado es suficiente para rebozar nuestras croquetas, lo más probable es que si elegimos solo estos dos ingredientes, las bolas se abran al entrar en contacto con el aceite caliente (como suele ocurrir con las congeladas). Por eso, es recomendable pasar primero cada croqueta por harina, antes de empanar.

Croquetas desiguales

No, vale hacerlas de cualquier forma, ya que, si no, a la hora de freirlas se quemarán o quedarán crudas. Es fundamental que todas las croquetas tengan las mismas dimensiones, este factor favorecerá que se cocinen todas por igual.

Temperatura del aceite.

Para conseguir que se frían bien, es esencial contar con una sartén profunda o una freidora; utilizar abundante aceite de oliva (ayudará a que no se rompan debido a su resistencia al calor), para que podamos sumergir las croquetas por completo; y, además, controlar en todo momento la temperatura. Debe estar todo momento a unos 175º y hay que freír las bolas poco a poco para evitar bajar de golpe la temperatura del aceite.

Croquetas perfectas

 

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