Como la cocina de la abuela ninguna

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Como la cocina de la abuela ninguna. ¿Cuantas veces hemos dicho o escuchado, como la cocina de la abuela ninguna?. Seguramente muchas veces. Y no falta razón, las abuelas cocinaban con mucho amor, mimaban los alimentos.

Hacían de la cocina su profesión, una bella profesión por cierto a pesar de las feministas que han confundido la cocina con la esclavitud. Cocinar es un arte y un orgullo. Hoy casi todo se compra precocinado o hecho, microondas y listo como dice la publicidad de muchas marcas.

El manual definitivo para cocinar como tu abuela en clave de humor

Como la cocina de la abuela ninguna

1. Los utensilios. Tus instrumentos de cocina tienen la obligación de tener el tamaño de una comunidad autónoma. Un guiso no puede ser un guiso si no se cocina en una olla del tamaño de Albacete ni una tortilla de patatas representa el orgullo patrio si no recuerda a la Meseta Central.

2. Tu equipación. 
De nada sirve intentar cocinar como tu abuela si no te enfrentas a la preparación de los alimentos como ella. No funcionará. Es importante, en primer lugar, que te hagas un moño. Si no puedes, los venden postizos. Esto es importantísimo, no se te puede olvidar o las gachas no quedarán en su punto. En segundo lugar necesitas hacerte de unas gafas y de lo que es más importante: UNA CUERDA. La cuerda para las gafas es a una abuela lo que el pelo a Sansón. A nadie le gusta encontrarse una mosca en su sopa, pero menos unas gafas. No casan bien con el arroz y además hacen un poco de daño si tienes encías sensibles.

3. Las cantidades.
 Todos los comensales se multiplican por quince. ¿Vienen tus amigos a comer?, ¿son cinco? Pues tienes la obligación de preparar comida como para todos los participantes de un programa de ‘Humor Amarillo’. Que los chinos comen poco, ya, pero vienen cansados de saltar de zamburguesa en zamburguesa. No te preocupes, tienes una olla del tamaño de Albacete, puedes con esto.

4. El menú.
 Cuando estés pensando en el menú para tu próxima comida tienes que tener en mente las tres cosas fundamentales para el perfecto menú de abuela: estás en 1939, tienes que tener en cuenta la cartilla de racionamiento y tienes un mínimo de diez bocas que alimentar. Los cuatro grupos de alimentos para una abuela son: las grasas, los hidratos, las proteínas y las croquetas. Todo debe girar en torno a las patatas, el tomate, las legumbres y el pan. Nada de innovar, eso para los gabachos.

5. Tu punto fuerte. 
El mejor amigo de una abuela es el rebozado. También puede ser Jaime Cantizano, pero en este caso vamos a centrarnos en lo culinario. No hay nada que una abuela no pueda rebozar, podría rebozarte a ti si quisiera –pero no quiere, es tu abuela, no le sirve de nada rebozarte y además después se agobiaría porque tienes la ropa manchada y hay que ver este niño que está todo el día igual y dame el jabón verde, Mari, que como esperemos las manchas de huevo no salen-. Nada que caiga en tus manos puede servirse en la mesa sin pasar por huevo y pan rallado. Los cubiertos tampoco.

6. El ingrediente secreto.
La salsita. Si quieres cocinar como tu abuela, tendrás que trabajar en tu salsa secreta. Su elaboración debe ser un misterio y sus ingredientes secretos como los de la Coca Cola. Tu único objetivo es que, durante la comida, más de un comensal te pregunte “¿qué lleva esta salsa?”. Tú esquivarás la pregunta con un “pues un poco de todo” y llenarás el pecho con orgullo. O también puedes decirles la verdad y contarles cómo te deshiciste del cadáver de Manuel después de que dijera que su perro era más listo que el tuyo. A elección.

7. El acompañamiento.
 Olvídate de las patatas y mucho más de la ensalada. El Sancho de tu Quijote es un huevo frito con puntillita. Las madres dicen “¿te has quedado con hambre? ¿te frío un huevo?”, pero las abuelas te fríen un huevo. De hecho tu huevo lleva frito desde antes de que nacieras. Lo hizo a la vez que tus patucos. Y di que no quieres.

8. Los postres.
 Un verdadero postre de abuela tiene que tener la capacidad de robarte la vida. Mi abuela hacía las mejores torrijas del mundo y yo pasé un infierno cuando una torrija se hizo con mi DNI, abrió una cuenta en un banco y montó una empresa de desarrollo de software. Las mejores torrijas del mundo, eso no se lo quita nadie.

Si, a pesar de estas recomendaciones y de que probablemente con la ausencia de trabajo tengas tiempo de sobra para aprender a cocinar como una abuela manda, no eres capaz de superar a tu abuela; siempre puedes usar ese Delorean para volver al pasado y darle a tu abuela una Thermomix que la pervierta. Darwin no puede equivocarse.

Como la cocina de la abuela ninguna

© Getty Images

 

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