Cómo congelar los huevos

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Cómo congelar los huevos

Tienes que hacer un merengue y lógicamente solo necesitas las claras, tienes que elaborar otra receta y necesitas más claras que yemas o más yemas que claras. ¿Que hacemos entonces con las claras o yemas sobrantes para que no terminen en la basura?

Ante este problema hay una solución muy simple ¡congelar!. Puedes hacerlo solo con las yemas, solo con las claras o incluso con los huevos enteros, por si se te cayó el cartón y se rompió alguno.

Cómo hacerlo:

Sácalos de la cáscara, pues durante el proceso de congelación el huevo se expandirá y, de estar aún en su cáscara, acabaría rompiéndola.

Colócalos en recipientes herméticos como moldes de repostería –de preferencia, de silicona– cubiertos con papel film.

Si vas a congelar las yemas, decide en qué las usarás después: en preparaciones saladas, dulces u otras donde las usarás batidas. Si las quieres usar para un postre, agrégales una pizca de azúcar; si son para una lasaña vegetariana o moussaka, añádeles una pizca de sal. Y si son para una tortilla bátelas ligeramente (sin que hagan espuma) antes de ponerlas en el recipiente. En todos los casos, te sugerimos romperlas un poco para que no se pongan muy duras.

Si quieres ahorrar espacio, déjalas una noche en el congelador y, a la mañana siguiente, coloca el recipiente sobre un plato con agua caliente por unos segundos, hasta que los huevos, claras o yemas se desprendan fácilmente. Luego ponlos en una bolsa con cierre hermético y llévalos nuevamente a congelar, así podrás almacenarlos… ¡hasta por un año!

Para descongelarlos, haz como con los demás alimentos congelados: llévalos primero al frigorífico o déjalos en agua fría unos diez minutos.

Úsalos como si fueran huevos frescos en tus recetas.

 

 

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