‘Cheese tea’, la bebida para los amantes del queso

 

El ‘Cheese tea’ es una nueva tendencia gastronómica, originaria de Taiwán, consiste en mezclar té helado con una espuma de queso y es todo un reclamo para los ‘insta foddies’. ‘Cheese tea’

No hay término medio: o lo amas o lo odias. Igual que ocurre con la tortilla de patatas, el queso es uno de los productos más comentados en las clásicas guerras gastronómicas. Y es que, aunque existen un sinfín de variedades (incluso autóctonas) que bien podrían contentar a todos los paladares, hay quienes no pueden ni olerlo. Sin embargo, esta vez, son los amantes del queso los que están de suerte, ya que la última tendencia gastronómica lo tiene como protagonista. Y, en este caso, el queso, en lugar de comerse, se bebe.

Como cualquier novedad culinaria que se precie, la nueva incorporación al recetario ‘millennial’ llega con un nombre que conquistará a los expertos en gastronomía del siglo XXI‘Cheese tea’, una nueva bebida que, como su predecesora, el café rosa, está llamada a arrasar en Instagram. En esta ocasión, se trata de un brebaje que se prepara base de té (normalmente negro, oolong o verde), que se culmina con una generosa espuma de queso elaborada con nata montada, leche, azúcar y sal. Este sutil sabor hace que la amargura del té se enmascare y se pueda disfrutar de una bebida suave sin necesidad de añadir otros edulcorantes.

Disfrutarlo es todo un ritual 

Como muchas propuestas gastronómicas, para tomar esta bebida hay que seguir un ritual. Se puede saborear bien mezclando ambas elaboraciones o bien  de sus ingredientes por separado. Si se prefiere este segunda opción, es recomendable inclinar el vaso, dejar primero que pase la parte del té helado, para después coger un poco de espuma de queso y mezclarlo ya en la boca.

‘Cheese tea’ casero 

La base de esta receta es un té negro, verde o matcha (del que dijeron que podía llegar a sustituir al café). Su preparación es sencilla, por lo que se puede llevar a cabo en casa (y  así soportar la espera hasta que este producto llegue a España). Solo es necesario elaborar una infusión con el té escogido y dejarla en el frigorífico. Después, hay que batir 100 ml. de nata, 50 ml. de leche, 20 gramos de queso crema (aunque hay quienes emplean camembert, cheddar, mozzarella e incluso cabrales), azúcar y sal con unas varillas eléctricas hasta que adquiera consistencia. Por último, hay que poner hielo en un vaso, la infusión y terminar la elaboración con la espuma de queso.

Esta bebida suele tomarse en frío, como un té helado, aunque también hay quienes la saborean en la versión caliente. Su origen está en Taiwán, donde desde hace casi 10 años se vende en los puestos de los mercados. Después, fue una cadena especializada en té con leche la que lo popularizó.

‘Cheese tea’

heraldo.es

 

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