Calçots: descubre un plato catalán

Calçots, descúbrelos

Calçots, descubre un plato catalán. Los calçots, son unas cebolletas tiernas, blancas y dulces. Se hacen a la brasa y se degustan en unas reuniones llamadas calçotadas en las que se sirven platos de cordero, embutidos de la zona y se bebe vino y cava. Los más afamados son los de de la comarca de Valls, en Tarragona, cuentan con Indicación Geográfica Protegida y tenemos que darnos prisa, porque la temporada termina a finales de marzo.

¿Cuál es su origen?

Cuentan desde la Indicación Geográfica Protegida que el calçot fue descubierto a finales del siglo XIX cuando a un agricultor de la población de Valls se le ocurrió poner estos tiernos y dulces cebollinos a la brasa y preparó la salsa que, todavía hoy, los acompaña. Y es a él a quien se debe el sobrenombre por el que se la conoce: “la ciudad de los calçots”.

¿Qué son?

El calçot es una hortaliza con elevado contenido en agua, rica en hidratos de carbono y fibra (esa que mejora el tránsito intestinal). Atención, me cuenta el periodista Jordi Luque, desde Cataluña, que es verídico que producen aerofagia.

 

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¿Cómo se cultivan?

Destaca Luque que “es una cebolla que se arranca, se deja reposar y se vuelve a plantar, cubriéndola de tierra para mantenerla blanca y que crezca alargada”.

¿Cómo se preparan?

Los calçots se preparan al fuego, no con brasa sino con llama que calcina el exterior pero mantiene tierno. Hay que comerlos calientes así que llegan a la mesa envueltos en un papel tipo periódico y apoyados en la concavidad de una teja.

¿Y la salsa?

Se elabora con tomates, ñoras (el pimiento achatado que se cultiva en Murcia y la variedad más común para moler y hacer el pimentón en esa región), almendras, ajos y aceite de oliva.

 

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¿Cómo se comen y cuantos?

Se llevan a la mesa en tejas de barro, que mantienen mejor el calor y permiten disfrutar el bocado durante más tiempo. Se comen de uno en uno, con las manos, mojando la cebolla en la salsa e ingiriéndola a mordiscos procurando manchar lo justo babero y mesa.

La cantidad de calçots que cada uno coma dependerá del apetito que tenga, pero según datos de la IGP lo habitual es comer entre 25 y 30 por persona”.

¿Se pueden preparar de otra manera?

Para quienes tienen ganas de innovar, dos recetas: calçots caramelizados (con algo de azúcar, mantequilla y un buen caldo de carne) y la coca de calçots (puede ser un hojaldre con ellos por encima o una especie de empanada, con dos tapas y los calçots en medio).

¿Cómo es la salsa?

La salsa lleva tomate, ñora, ajo, almendras, aceite de oliva y pan.

Calçots

REPSOL 2017_Jornada pilotos Las Camas 15 de marzo de 2017

 

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