Borrajas y la RAE

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Borrajas y la RAE

Una delicia gastronómica de la huerta, pero maltratada en el lenguaje, porque de algo insípido sin sustancia o que se ha quedado en nada decimos que se quedó en agua de borrajas. Esto ha sido una claudicación, un despropósito más, del cada vez más políticamente correcto o más progre Diccionario de la RAE: el término original era «agua de cerrajas», que son un hierbajo que se da al ganado; pero a la gente no le sonaba cerraja y sí borraja, así que, ¡zas, toma! agua de borrajas y hay se ha quedado. Y la RAE, muy aplicada siempre a sacralizar las hablas más populares, incluyó el agua de borrajas por las mismas ignotas razones por las que ha admitido almóndiga, mayonesa y admitirá y si no al tiempo ‘cocreta’. Si esto es «dar esplendor» al idioma que venga Dios y lo vea.

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Borrajas y la RAE

 

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