Adios a Zalacaín: el restaurante donde se forjo la Constitución

 

Adios a Zalacaín: el restaurante donde se forjo la Constitución. El restaurante  emblema de nuestra gastronomía durante 50 años nos ha dado hoy su último adiós. El tsunami que ha traído consigo la crisis del coronavirus ha terminado arrastrando también a este veterano. Como el resto de la hostelería, Zalacaín cerró sus puertas durante el confinamiento total de la primera ola del virus. Intentó sobrevivir con el servicio de comida a domicilio, pero nunca llegó a volver a abrir sus puertas.

Esta semana, el grupo empresarial La Finca, propietario del restaurante, ha decidido solicitar un concurso de acreedores e ir directamente a liquidación, según ha confirmado la agencia Efe. ¿Lo que más lamenta su dirección? El factor humano; los más de 50 trabajadores que se han quedado sin trabajo y en la calle después de tantos años de sacrificio dedicados a la gastronomía española.

A tan solo dos años desde su apertura consiguieron su primera Estrella. Trece años después de su apertura, ya contaba con tres.

 

 

Por sus salones han desfilado platos que ya pertenecen a los anales de la cultura gastronómica española Como ‘El pequeño búcaro Don Pío’, en homenaje al escritor. Una creación del primer chef de la casa, Benjamín Urdiain, con un consomé de carne gelificado, acompañado de huevos de codorniz, salmón ahumado, caviar de Beluga y crema agria. También su fantástico ‘steak tartar’, elaborado directamente delante del comensal. Y con su emblemática guarnición: las patatas suflé (herencia, según leyendas, de la época de Napoleón).

Pero lo que entristece es saber que no volverán son dos postres más reconocidos: sus crêpes y sus tejas de almendras. Estos platos sobrevivieron a diferentes cambios de dirección. Tras la marcha de Oyarbide. ¡Que triste!

Con el inicio de la nueva década, el establecimiento sufrió algunos problemas y sus dueños se vieron obligados a adaptarlo a los nuevos tiempos. Ver aquí: Zalacaín: El retorno de un grande

El virus y su correspondiente crisis económica han truncado la ilusión y la esperanza de uno de los grandes de la gastronomía.

El Zalacaín acogíó a la jet de la época: políticos, presidentes, empresarios, deportistas, estrellas del espectáculo y miembros de la realeza. El primero de nuestro país en recibir tres estrellas Michelin, también fue uno de los favoritos del rey y de la reina Sofía.

Adios a Zalacaín

 

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