Polvorones, ¡basta de cupcakes!

Polvorones, ¡basta de cupcakes!

Polvorones, ¡basta de cupcakes!

Voy a hablar claro, estoy harto ante tanta cursilería como son los muffins y los cupcakes. Harto de que nos olvidemos de nuestros dulces típicos y nos apuntemos a lo último que nos viene de fuera, por otra parte copias de nuestras riquísimas magdalenas españolas solo que con colorines y mucho azúcar glasé. ¿Nos van a  desterrar las modas hasta los riquísimos polvorones y los turrones?

¿Que le pasa a los polvorones, que son antiguos y ya no molan como dicen los modernos?

José María Pemán, miembro de la Real Academia de la Lengua Española, definió en el año 1944 a este icono de la repostería española en su libro “Felipe II en El Escorial” como la “apoteosis de la confitería” y ahora nosotros que vamos de vanguardistas y de modernos divinos de la muerte tenemos que comer muffins y cupcakes navideños. A este paso dentro de poco nos dirán que comer turrón es vintage (antiguo) y hortera.

Un poco de historia:

Su origen se remonta a la Andalucía del siglo XVI, reinando Felipe II “. La verdad, que es imposible resistirse a ellos, si son de auténtica calidad, están presentes ante nuestros ojos en todas las mesas navideñas, al menos hasta ahora.

Al igual que la tradición de las doce uvas en Nochevieja, el consumo de este producto tan delicioso por estas fechas, comienza con un exceso de producción en la cosecha. Concretamente el hecho sucedió en Andalucía, unos dicen que en Antequera y otros que en Estepa como consecuencia de los excedentes de trigo y manteca de cerdo que se produjeron.

Polvones

El polvorón ha sido desde su nacimiento católico, apostólico y romano, ya que la condición porcina de la manteca de cerdo que le da origen lo anatematiza para los feligreses musulmanes.

En todos los hogares y fogones de la Estepa se elaboraban estos suculentos manjares hechos de manteca de cerdo y harina, pero fue la señora Colchona la que revolucionó su elaboración. Dicen que su marido un transportista de la época, estamos hablando ya de bien avanzado el siglo XIX . Filomena Micaela Ruiz, que así se llamaba esta buena mujer de clara vocación exportadora, quería que sus mantecados pudieran venderse en las diferentes poblaciones del recorrido de su marido. Para ello los secó mucho más de la cuenta al final de su proceso de elaboración de manera que así se conservaran frescos y con esa textura claramente pulverulenta que los caracteriza. Suponemos que de ahí viene lo de polvorón y, como os podéis imaginar, nada tiene que ver con ningún tipo de erotismo como piensan algunos.

Polvorones, ¡basta de cupcakes!

¡Y que ricos que están los polvorones!!!

Fotos: Gastronosfera

 

1 Comentario

  1. estoy de acuerdo contigo los cupcakes son un ridiculos ideas gringas
    soy repostero gracias y compartido

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