Curiosidades históricas de la gastronomía

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Curiosidades históricas de la gastronomía

Ocurrió en marzo de 1877, cuando Alfonso XII visitó Málaga. Toda la ciudad mostró un gran júbilo y agradeció la visita del rey, a quien obsequiaron con un banquete largo, aunque no estrecho. Un banquete en el que el pescado malagueño brilló por su ausencia.

El menú que, naturalmente estaba redactado en francés, incluía numerosos platos, fríos y calientes, todos franceses, desde las sopas hasta los postres.

Lo único español fueron el jerez y el vino de Málaga. Entre las entradas principales figuraban filete de buey “à la jardiniére”, chuletas de perdigones “à la rivoli”, timbales “à la parisienne”, empanadas de ave “à la Toulouse” y, por supuesto, Epigrammes de Sanglier, o sea, epigramas de jabalí. Esto de extranjerizar los nombres en las cartas de los restaurantes ocurre también en nuestros días, ¡caray que manía!. No le dieron ni un chopito, ni una coquina, ni un boquerón, que hubiera sido lo lógico.

Ya en la segunda mitad del siglo XX, cuando Juan Carlos I visitó Málaga, las cosas habían cambiado y en el banquete le ofrecieron boquerones, pero… rellenos. Es una receta de Antequera. Los preparó un belga, el inolvidable Paul Schiff, del hoy desaparecido restaurante La Hacienda de Marbella.

 

1 Comentario

  1. Lo ideal hubiera sido poner platos de la región, o sea platos típicos malagueños con sus productos. Al menos en la última ocasión parece que fue así.
    Besos.

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