Chocolate a la taza auténtico

Chocolate a la taza auténtico

Chocolate a la taza auténtico

Hoy no vamos a prepara el tipo de chocolate convencional que obtienes al mezclar un polvo con leche, sino el auténtico chocolate a la antigua que haría Pierre Hermé, el Dios de la repostería francesa. Hoy os muestro como se hace un: Chocolate a la taza auténtico.

¿Sabías que el primer chocolate a la taza de Europa se cocinó en el Monasterio de Piedra (Zaragoza). Según cuenta la historia uno de los acompañantes de Hernán Cortés en la conquista de México fue Fray Jerónimo de Aguilar, monje del Císter que, a su regreso de América, envió una remesa de granos y la receta al abad Antonio de Álvaro. Así, en 1534, los hermanos comenzaron a elaborar el ‘alimento de los dioses’ en la Comarca de Calatayud.

Ingredientes:

  • 500 ml. de agua mineral
  • 50 gramos de azúcar
  • 25 gramos de cacao en polvo
  • 125 gramos de chocolate de buena calidad con un 67% de contenido de cacao.

Elaboración:

Vertemos el agua en una olla pequeña y ponemos en el fuego. Agregamos el azúcar y damos un hervor. Una vez disuelta el azúcar, agregamos el cacao en polvo. Batimos bien.

Cortamos el chocolate en trozos pequeños o rallado. Ponemos el chocolate en un cuenco, y vertemos una tercera parte del agua encima.

Batimos lentamente para que el chocolate se derrita. Procedemos con la otra tercera parte del líquido caliente, batimos un poco más, y añadimos el último tercio de líquido. Batimos hasta que se disuelva. Seguimos batiendo para espumar y servimos.

¿Ves que fácil?, no es nada complicado prepararlo.

Historia

Los monjes del Císter, preparando los primeros chocolates de Europa. Monasterio de Piedra

Para camuflar el sabor amargo del chocolate puro, añadían canela, vainilla y azúcar en grandes cantidades. “Cuando uno lo bebe, puede viajar toda una jornada sin cansarse y sin tener necesidad de alimentarse”, decía el propio Hernán Cortés, en clara alusión al poder calórico del producto. Los monjes, por su parte, defendían que “como no está citado en el Antiguo Testamento, no debe ser considerado alimento”.

“El chocolate tuvo mucha presencia en la vida de los monjes, pero era una dieta para ocasiones especiales. No era consumido habitualmente como otros productos”, explica Octavio Vilá, abad de Poblet, el monasterio más representativo de la Orden del Císter a día de hoy. Allí, en Tarragona, el calefactorio sigue llamándose ‘chocolatería’. En Nuévalos, la cocina del Monasterio de Piedra alberga en la actualidad la Exposición del Chocolate. Unos paneles presentan la historia y evolución de este manjar.

Chocolate a la taza auténtico

¡No dejes de probarlo!!!

 

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