¿Hay que comer un poco de todo?

¿Hay que comer un poco de todo?

Seguro que has escuchado en muchas ocasiones las frases ‘hay que comer de todo’, ‘se puede comer un poco de todo’, ‘no hay ningún alimento perjudicial, depende de la cantidad’, ‘una dieta que incluya de todo es lo mejor’… dichas incluso por profesionales de la salud.

Y es que son eslóganes que desde los años 80 llevan usando las marcas, unas de manera más evidente, otras de manera más oculta, para conseguir colocar sus productos. Aquello de puedes tomar refrescos ultraazucarados con moderación, por tomar un bollo al día en el desayuno no pasa nada, un menú de comida rápida el sábado por la tarde no hace mal, etc. etc.

Deberíamos matizar, está bien comer un poco de todo, pero de TODO LO SALUDABLE, no un poco de todo lo perjudicial, hemos escuchado incluso que de vez en cuando hay que tomar ‘comida basura’ para que nuestro organismo esté entrenado, esto no se sostiene por ningún lado, igual que decir que comer ‘muy’ saludable no es recomendable. La industria y su publicidad son muy peligrosas sobre todo porque nos hacen llegar sus mensajes como verdades desde la infancia y las asumimos como ciertas, ideas que no tienen ningún sentido.

También escuchamos aquello de ‘por un poquito de tal alimento no pasa nada’ y es cierto que puede que no pase nada, lo único que en nuestra sociedad actual son muchos poquitos de cosas poco saludables que al final forman un todo muy grande.
Más que fijarnos en la dieta variada, que está muy bien y yo la defiendo, ir variando las frutas, las verduras, las legumbres… debemos pensar en una dieta equilibrada, adaptada a las necesidades de cada uno, en la calidad de los alimentos, la variedad no es por sí misma saludable, sino la elección de los alimentos, sus cantidades, sus formas de elaboración, etc.

Hace no mucho tiempo se realizó un estudio al hilo de esto, que analizó la forma de alimentarse de 7.000 personas durante 10 años, concluyeron que no siempre los que mayor cantidad de alimentos introducían en su dieta eran los más sanos, es decir, no una mayor variedad suponía una mejor forma de alimentarse. De hecho, los que tenían una dieta más variada aumentaron el perímetro de su cintura y de peso, analizando los productos consumidos, observaron que había muchas fuentes ricas en azúcares simples y grasas trans. Mientras que los que llevaban una dieta con menos alimentos, más básica, habían mantenido su peso a lo largo de los 10 años, influyó que estas personas optaban por alimentos poco o nada procesados, esta dieta con alimentos de mayor calidad suponía reducir el riesgo de diabetes Tipo 2 en un 25%.

Conclusiones:

  • Desterremos el ‘hay que comer de todo’
  • Añadamos ‘podemos comer de todo lo saludable’
  • Que la clave no está tanto en la variedad como en la calidad de los alimentos y su ajuste a nuestras circunstancias

¿Hay que comer un poco de todo?

Alberto Vargas (Nutricionista)

 

Escribe un comentario